
Hace poco, me llamó la atención un artículo que leí en internet. Resulta, que en en la región de Sint Niklaas, Bélgica tres parejas decidieron no contraer matrimonio cuando se percataron, que el juez que los iba a casar era una persona de color.
Este juez, que nació en Ruanda, pero cuando chico fue adoptado por una familia belga, de nombre Wouter Van Bellingen, después de lo ocurrido, decidió organizar un evento. Dicho evento consistía en una invitación, a todo aquel que quisiera renovar sus votos de matrimonio, se reunirían en una plaza de Sint Niklaas, para un matrimonio masivo. Celebrando así, el Día Internacional contra el Racismo y al mismo tiempo demostrar el apoyo al primer consejal de raza negra de la región.
Hubo un apoyo sorprendente que sobrepasó todas las expectativas. Sobre todo, la pareja número 626, decidieron casarse de verdad. Al final el juez, casó a casi 700 parejas, que respondieron "si acepto", señor juez, con un beso y fuerte abrazo. Acompañados por las campanas del ayuntamiento.
No creo justo, que en pleno siglo XXI aún exista, como bien lo dijo el juez de color una forma más primitiva de racismo. Que simplemente por el color de la piel se discrimina a un ser humano. En este mundo sólo existe una especie humana, y nada tiene que ver con el color, la cultura o el idioma. Al final todos somos seres racionales, pero hay de racionales a racionales.
Este juez, que nació en Ruanda, pero cuando chico fue adoptado por una familia belga, de nombre Wouter Van Bellingen, después de lo ocurrido, decidió organizar un evento. Dicho evento consistía en una invitación, a todo aquel que quisiera renovar sus votos de matrimonio, se reunirían en una plaza de Sint Niklaas, para un matrimonio masivo. Celebrando así, el Día Internacional contra el Racismo y al mismo tiempo demostrar el apoyo al primer consejal de raza negra de la región.
Hubo un apoyo sorprendente que sobrepasó todas las expectativas. Sobre todo, la pareja número 626, decidieron casarse de verdad. Al final el juez, casó a casi 700 parejas, que respondieron "si acepto", señor juez, con un beso y fuerte abrazo. Acompañados por las campanas del ayuntamiento.
No creo justo, que en pleno siglo XXI aún exista, como bien lo dijo el juez de color una forma más primitiva de racismo. Que simplemente por el color de la piel se discrimina a un ser humano. En este mundo sólo existe una especie humana, y nada tiene que ver con el color, la cultura o el idioma. Al final todos somos seres racionales, pero hay de racionales a racionales.